El chocolate: una dulce tentación PERMITIDA

Nos pasamos una buena parte de nuestra vida renunciando a un elevado número de pequeños grandes placeres “dulces” que realmente nos hacen más felices, especialmente en esta época del año en la que crece nuestro deseo de “vernos y lucir bien”.  

El chocolate es precisamente para muchos una de esas temidas tentaciones que nuestro cerebro reconoce como prohibidas.

Caemos, con más frecuencia de la que nos gustaría, en tomar decisiones drásticas en cuanto a su consumo, sin pararnos a pensar y reflexionar que siempre hay otras alternativas saludables que, para nuestra sorpresa, superan todas nuestras expectativas.

En mi caso, según he ido siendo más consciente de la importancia de llevar una vida sana, de cuidar mi salud, de quererme y valorar mi cuerpo, he optado por elegir aquello que me sienta bien, que alimente mi cuerpo y lo dote de la energía que necesita para moverse y llevar a cabo todas mis actividades y trabajo diario. Siempre teniendo cuenta que al saber elegir evitas desterrar de tu alimentación todo “lo dulce”.

Mi estilo de vida y alimentación se basa, entre cosas, en la moderación y como tal continuamente voy buscando alternativas que me permitan disfrutar de aquello que me gusta con consciencia y cuyos ingredientes realmente contribuyan a mantener una buena salud y no a calmar una ansiedad o un deseo incontrolado por ingerir azúcar.

La información siempre va a ser nuestra mejor aliada y sí, suena a tópico, pero es necesario leer las etiquetas. Con ello evitamos las malas elecciones y lo que es aún más importante, sabremos realmente que estamos comiendo, su composición y valor nutricional y las cantidades que nuestro cuerpo puede asimilar en función de nuestro nivel de actividad.

Soy una persona que reconozco abiertamente mi debilidad por los alimentos dulces, y especialmente por el chocolate, pese a ello siempre busco opciones beneficiosas para mi salud. Al contrario de lo que erróneamente solemos pensar, no por el hecho de llevar “el sello saludable” carecen de sabor, es más, su aroma, olor y textura realmente resultan embriagadores. Las “chocolatinas” que os enseño a continuación son el mejor ejemplo de ello y os aseguro que una vez que las pruebas disfrutas plenamente de cada onza que te llevas a la boca. Tanto que se han convertido en mis “dulces favoritos permitidos” y es que ya sólo al ver su composición se me hace la boca agua…

Ombar Chocolate Crudo Cacao de Ecuador, 100% cacao ecológico. Hecho con ingredientes orgánicos naturales. Son chocolates veganos, sin gluten, sin lactosa, sin proteínas lácteas y sin azúcar refinado. Los hay de varios sabores, pero sin duda mi favorito es el de Crema de Coco, una auténtica delicia para el paladar.


Sol Natural BIO Chocolate Blanco Almendra y Arándano con SAL del Himalaya, elaborado con azúcar de coco, uno de los endulzantes con menor índice glucémico. Ecológico, vegano y sin gluten. Os aseguro que el “ligero toque de la sal” lo hace totalmente irresistible, con un sabor único.


Chocolat Stella AGAVE NECTAR Chocolate suizo, ecológico. Cacao 71% mínimo.Se trata de un chocolate fino sin azúcar blanco convencional, rico en fibras alimentarias.

Estos chocolates, con certificado ecológico, están a la venta en herbolarios y establecimientos dedicados a la alimentación eco-bio, como es el caso de Vía-Orgánica en Santa Cruz de Tenerife.

Les he mostrado en este artículo los que, en lo personal, más me gustan y que más consumo, tanto por su delicioso y auténtico sabor como por su valor nutricional y aporte a la salud.

Cuéntame, ¿sientes también debilidad por “este dulce placer”? ¿Sueles renunciar a él más de lo que quisieras? ¿Has probado alguno de los mencionados en el artículo? Tras leer este post, ¿sientes curiosidad por “testar” alguno de ellos?



Tags